Y las entrañas gritaron...
Fotografías: guadalajara 90210
guadalajara 90210
Artistas: Sofia Acosta Varea, Amauta García y David Camargo, Mariana Ledesma, André Magaña, Lorena Mal, Carly Mandel, Perla Mata Chairez, Theo Michael, Rodrigo Red Sandoval
29 de Marzo - 26 de Abril de 2025
Los trazos terrestres se estratifican en espacios subterráneos, una memoria de transformaciones geofísicas donde el agenciamiento de lo no humano configura temporalidades fluctuantes en la materia. Estos parajes, aparentemente inhóspitos—huellas de las fuerzas que la Tierra ejerce sobre sí misma— revelan ritmos minerales, orgánicos y energéticos que laten entre capas no visibles. Y las entrañas gritaron…
es un ejercicio artístico de paleontología especulativa que apuesta por sentir, con las fibras de nuestro cuerpo, los otros mundos de gases, lava y minerales que yacen bajo nuestros pies y comprender que el polvo y la arena extraídos son parte de los flujos vitales de pasados-presentes más allá de lo humano.
Esta exposición muestra una especie de vestigios de una era de cambios planetarios irreversibles cuyos “fines del mundo” silenciosos han creado estragos permanentes en los cuerpos y territorios más vulnerables donde formas de vida se resisten a la maquinaria capitalista. En este paisaje mineral obras creadas con partículas de cantera y sílice crudo, materiales de archivo y residuos tecnológicos son la evidencia del refinamiento del petróleo, que dan cuenta de la sed obscena por ese oro negro que enfrenta territorios y las lleva a cartografiar el suelo como recurso y mecanismo de control sobre comunidades despojadas de sus ecosistemas vitales.
Bajo la noción de antropobsceno del teórico Jussi Parikka, esta propuesta subraya los aspectos viscerales y políticamente problemáticos del impacto humano sobre la Tierra, en particular en relación con la producción masiva de dispositivos tecnológicos: la infraestructura de datos, las industrias de telecomunicaciones y la industria armamentista. Ante este panorama, surge la pregunta ¿cómo puede la práctica artística transmitir sentires la tierra, las temporalidades geológicas y el cuidado de organismos en un planeta compartido con múltiples vitalidades?
En este entorno de apariencia industrial, blanco y estéril, dibujos de una fauna en decadencia y esculturas que resignifican su programación obsoleta, operan como capilares expuestos: conductos que ya no transmiten energía, sino coágulos de información petrificada en el tiempo. Los “fósiles futuros” que menciona también Parikka, ensamblajes de desechos tecnológicos, se convierten en estructuras en descomposición de las que surgen testimonios del insaciable apetito tecnocientífico humano. Su impulso de dinamitar y conquistar territorios incluso subterráneos, parece erosionar cualquier posibilidad de futuro, desmembrando las capas geológicas y el entramado de otros seres orgánicos y no orgánicos.
Un microprocesador de computadora —artefacto cerebral de la era digital— requiere hasta sesenta elementos naturales distintos para su fabricación, extraídos a costa de millones de capas que nos llevan a los tiempos dislocados y profundos de la Tierra. Revelar las implicaciones de las prácticas que desgarran las entrañas de la Tierra es mirar los sedimentos marinos, las redes subterráneas y la memoria estratificada que sostiene el mundo de la superficie. Cada perforación en la corteza terrestre es una herida abierta que perpetúa desigualdades históricas: desde las guerras por minerales en el Congo hasta la devastación en la Amazonía, donde el suelo se ha convertido en un territorio en disputa, un campo de guerra, un cuerpo exhausto que resiste en defensa del territorio.
El daño infligido a las capas pulsantes de vida, humana y no humana, no es reversible bajo lógicas de extracción y control. Sin embargo, la Tierra con su tiempo no lineal y su capacidad de transformación, guarda en sus profundidades las resonancias de mundos anteriores: los rastros de ríos, de manadas animales y de comunidades invisibles de microorganismos que alguna vez tejieron la vida en la sombra subterránea.
Co - Curaduría con Adriana Flores Suárez x LAVA